Diario de una VIP Maiden: Fin de año en Viena

Fin de año en Viena

Un fin de año en Viena. Eran las 9 de la mañana del último día del año. Cuando recibí la llamada de la directora de VIP Maidens, creía que solo me felicitaría la nueva entrada de año y me preguntaría qué tal habían ido las vacaciones de Navidad. Así fue, pero acto seguido me dijo que había pensado en mí para pasar una increíble noche de fin de año y el año nuevo con un socio de El Círculo en Viena.

Inicialmente pensé: “uf, es muy justo…”. Pero acto seguido le dije que me encantaría, que el plan era maravilloso y que oportunidades como ésta solo pasan una vez en la vida. Sin lugar a dudas no lo pensé ni un segundo. Cenaría a la luz de las velas en uno de los hoteles más bellos de la capital austriaca. Y, por si fuera poco, asistiría al concierto de año nuevo de Viena al día siguiente. Ése del que tanto había oído hablar y que tan difícil era poder presenciarlo en directo. Lujo, arte, elegancia y todo lo que podías imaginar se sumaba al sinfín de adjetivos que adornarían ese acto.

Una velada inolvidable

El vuelo con destino a Viena salía a las cuatro de la tarde y una vez allí me recogería el chófer y me dejaría en el hotel Palais Hansen Kempinski Vienna. Llegué con tiempo suficiente para hacer el check in y subir a la habitación para arreglarme para la cena de esa noche. A las 22h había quedado en la recepción del hotel con el socio de El Círculo. No sabía qué me encontraría, solamente confiaba en la descripción que me facilitó la directora de VIP Maidens. Mi confianza en ella era ciega, por eso solo tenía mariposillas en el estómago de saber qué me depararía la última noche del año, y la más especial.

Puntual como siempre bajé las escaleras y me encontré tomando un Cosmopolitan al que sería mi amante esa romántica noche. Caballeroso y elegante, pidió otra copa para mí. Empezamos a hablar y hablar, teníamos mesa reservada a las 22,30h con un magnifico menú degustación, que superó las expectativas.

La noche fue sencillamente insuperable… Pero el día siguiente, el baile del día 1 de enero fue vivir un sueño que me había acompañado desde la infancia.